miércoles, 28 de agosto de 2013

LA MÍTICA CIUDAD PERDIDA DE HERACLEION EMERGE DEL MAR.

Se la tragó el Mediterráneo hace 1.200 años y ahí se quedó, sepultada por la arena del fondo marino, en la bahía de Abu Qir, cerca de Alejandría. La antigua ciudad egipcia de Thonis, llamada Heracleion por los griegos, era prácticamente un mito hasta que sus restos fueron finalmente redescubiertos hace trece años por el arqueólogo francés Franck Goddio, al frente de un equipo del Instituto Europeo de Arqueología Submarina (IEASM), y en colaboración con el Consejo Supremo de Antigüedades de Egipto. Nos embarcamos en este viaje hacia el fondo del mar para recorrer las ruinas de esta mítica ciudad.


Los investigadores lograron localizar la ciudad hundida después de cuatro años de búsquedas a través de mediciones geofísicas. Y lo que está emergiendo desde entonces es un auténtico tesoro arqueólogico. Enterrados a unos 10 metros bajo la superficie, y en un magnífico estado de conservación gracias al efecto protector de la arena, los objetos hallados (monedas de distintas procedencias, amuletos, piezas de cerámica, tabletas con textos en varios idiomas, docenas de sarcófagos, estatuas de cinco metros de altura, restos de más de 60 barcos, unas 700 anclas…) están sacando a la luz, poco a poco, la historia de una ciudad que llegó a ser uno de los puertos comerciales más vibrantes del Mediterraneo oriental.
Parte de los objetos recuperados se exhibieron ya en una exposición itinerante (Los tesoros sumergidos de Egipto), que llegó a Madrid en el año 2008. La novedad ahora es que con la información proporcionada por todo este valiosísimo material, de carácter comercial, cotidiano y religioso, se ha producido un documental sobre las excavaciones, que incluye la reconstrucción de la ciudad en un espectacular modelo digital en tres dimensiones. El programa se emitió por el canal Arte de la televisión alemana el 11 de mayo, bajo el título de La ciudad sumergida de Egipto, una leyenda revelada. El documental (y la difusión, sobre todo a través de Internet, de las espectaculares fotografías del yacimiento) han vuelto a asomar estos días a Heracleion a los medios de comunicación.



El misterio sobre qué fue exactamente lo que provocó el hundimiento de Heracleion, sin embargo, permanece. El equipo de Goddio sugiere que los pesados edificios, que se erigían sobre un terreno de arcilla y arena, no soportaron un terremoto. Otras teorías hablan de inundaciones, y de posibles derrumbes combinados con un progresivo aumento del nivel del mar.

Según la opinión de un equipo de técnicos de la universidad estadounidense de Stanford, Heracleion, al igual que otros núcleos urbanos  de la misma zona (en concreto, Canopus y una de sus barriadas, llamada Menuthis) fue destruida como consecuencia de una serie de terremotos y maremotos que asolaron las costas egipcias a causa del surgimiento de una grieta en una falla marina existente entre Sicilia y Egipto.



Las primeras referencias a Thonis-Heracleion se remontan al siglo XII antes de nuestra era, si bien lo más probable es que fuese fundada en el siglo VIII a. C. En cualquier caso, no llegó a ser un importante centro comercial internacional hasta la última época faraónica, durante el llamado Periodo Tardío, cuando logró convertirse en el principal puerto egipcio, antes de la fundación de Alejandría en el año 331 a. C.

La ciudad se mantuvo en pie durante cerca de mil años más, hasta que, probablemente en el siglo octavo de nuestra era, se hundió bajo las aguas.


En su época de mayor esplendor, debió de ofrecer un aspecto impresionante. Según explica el profesor Goddio, Heracleion estaba articulada en torno a un enorme templo dedicado al dios Amun-Gereb, la principal divinidad egipcia en aquel tiempo: “Alrededor del templo, una gran red de canales daba a la ciudad la apariencia de estar asentada sobre una laguna. En sus islas e islotes se levantaban a su vez otros santuarios menores, y en el lado norte del templo dedicado a Heracles, un gran canal fluía de este a oeste, conectando el puerto con un lago”.
La ciudad que se creia un mito sigue emergiendo demostrando, sin dudas, que nuestro mundo oculta secretos tan grandes como ciudades enteras.

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